Este pequeño y encantador hotel está perfectamente ubicado en el distrito colonial antiguo de Quito, que en mi opinión es el único lugar para alojarse en Quito a menos que estés allí sólo por negocios o te no puedes soportar nada que no totalmente modernos. El personal era uno de los más agradables y de lo más servicial que he conocido en mis gran cantidad viajes. Y el desayuno (incluido) era uno de los mejores que he tenido en cualquier hotel similar - realmente increíblemente bueno.
El único inconveniente fue el relativamente pequeño tamaño del baño, pero eso es de esperar en un hotel en un distrito histórico muy vieja como éste. Solo había una habitación tenía ventanas que daban a la calle, todas las demás conseguir luz indirectamente. Sin embargo, o posiblemente como resultado, el hotel era muy tranquilo.
- El Relicario Del Carmen Hotel
