Sin lugar a dudas, Casa Ordoñez fue el lugar donde sueños y aventuras tomaron un nuevo nombre.....
Despues de un largo tour con mi novio y su madre por los Andes ecuatorianos, decidimos hospedarnos en Cuenca... por algunos meses trate de encontrar un lugar unico, que representara el verdadero corazon de la ciudad y con inmensa felicidad halle un pedazito de cielo alli, en la casa o en realidad el hogar de la Señora de Ordoñez y sus adorables hijos...
Las especialidades culinarias de la cocina ecuatoriana durante nuestro viaje, fueron para mi, quiteña de corazon... una bendicion... pero lamentablemente mi novio y suegra originarios de Nueva Zelanda no tuvieron la misma suerte... al llegar a Cuenca esperanzando nada mas que una cama... encontramos una inesperada bienvenida...
Ines (hija de la Sra. de Ordoñez) nos recibio con una enorme sonrisa, brazos abiertos y desde ese momento sin lugar a dudas nos sentimos como en casa, al mismo tiempo Hernan ya habido llevado todo nuestro equipaje a nuestras habitaciones. Al entrar a la mansion Ordoñez fuimos transportados en el tiempo, la imponente imagen de un hogar que ha sido conservado con orgullo, cuidado y amor nos envolvio... y bueno fue casi imposible dejarlo...
Mi novio, asi como mi suegra fueron tratados como realeza, y nunca podre agradecerles lo suficiente por toda la atencion y cuidado que les otorgaron durante el tiempo que les tomo en recuperarse. La Sra. de Ordoñez, su familia y empleados se tomaron el tiempo de velar por los dos como quien lo hace por su propia familia. Al final simplemente nos fue imposible despegarnos de ellos y decidimos alargar nuestra estadia en Cuenca.
Cada rincon de este pedacito de paraiso era mas increible que el anterior, el salon situado en el segundo piso nos otorgo la oportunidad perfecta para compartir una taza de te, rodeados de las mas esplendidas obras de arte e inigualable muebleria. La Sra. Ordoñez se tomo el tiempo de mostrarnos todo su hogar, uno de sus toures nos llevo a su impecable cocina donde un pozo de mas de cien años iva acompañado del horno de piedra donde dia a dia prepara los mas deliciosos manjares para sus huespedes.
No tengo mas que agradecerles de todo corazon por todo lo que hicieron por nosotros, tanto mi novio y suegra que viajaron medio mundo para llegar a Cuenca, como yo que tuve el honor de conocer a una familia increible, la cual nos hizo sentir como en casa.
El ultimo dia de nuestro hospedaje entre lagrimas, abrazos y despedidas el tiempo fue demasiado corto para expresarles lo agradecimos que estamos y lo mucho que ansiamos volver a verlos...
Muchisimas gracias Sra. de Ordoñez, Ines, Antonio, Hernan, la hermosa damita que nos servia el desayuno y nos llevaba los tesitos al cuarto... nunca olvidaremos nuestra unica aventura en Cuenca....
Lorena, James y Gale.
- Hotel Casa Ordonez
- Hotel Casa Ordonez Cuenca
