Este hotel es realmente una "joya", con sólo pasar por delante de su fachada se puede uno esperar lo mejor.
Está exquisitamente decodaro con muebles de estilo. Su arquitectura de tipo colonial, con el caracterísico patio interno y fuente de agua con ramos de flores frescas es sumamente acogedor (por las tardes un pianista toca piezas locales e internacionales...).
En la entrada tiene un pequeño bar, atendido por personal conocedor y muy cordial. Hacia el fondo se encuentra el restaurante, con su gazebo adicional y un pequeño pero esplendoroso jardin interno. La comida y el servicio son de muy buena calidad. El desayuno nos pareció agradable aunque poco eleborado en panes y pastelería.
Nos alojamos en la habitación "sirena" compuesta de un saloncito (tv, sofa, escaparate) mas el área de descanso (cama king con baldaquines) con vista al jardin. Un ramo de rosas frescas nos esperaba a nuestra llegada, así como a diario la colocación de bolsas de agua caliente debajo de las sábanas para calentarnos la cama !!!
El baño, pequeño y funcional dispone de todo lo necesario para la estadia (la ducha es bien agradable!!)
El hotel es muy tranquilo y se oyen crujir las tablas del piso cuando uno camina.
La chicas del lobby, todas muy cordiales y acertadas en sus recomendaciones.
Quizas la unica critica es la falta de un servicio internet de mejor calidad (sólo disponen de una computadora para todo el hotel) ...
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