La atención en la recepción es digna de un bar de poca monta.
El desayuno escazo y nos dieron apenas lo mínimo, y por cada cosa (pan, queso, huevos) hay que pedir y pedir y pedir, y todo demora. Los huevos y el café, fríos.
La habitación normalita (aunque carísima), el baño parecía bien, pero luego no drenaba el water, con lo cuál era horrible el olor.
Hay un colegio al lado (pegado) al hotel, con lo cual el sonido es para volverse loco y no se puede descansar por la tarde.
En el hotel nunca había nadie responsable, solo chicos jóvenes con pocas ganas de trabajar. NINGÚN tipo de asesoramiento turístico, nada de información. En fin ... un desastre.
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