Estuve a fines de febrero en este maravilloso hotel. La ubicación, inmejorable; al frente del Coricancha, estaba cerca de todo y no era necesario subir, como ocurre, por ejemplo, cuando uno se aloja en San Blas. La casona, hoy adaptada como hotel, es preciosa y ha sido decorada bellamente, de modo que hacia donde se mire se puede disfrutar de algún bonito detalle. Estuvimos en habitaciones triples, muy espaciosas; las camas, un lujo, por su tamaño, el colchón, la ropa de cama, las almohadas. El baño es pequeño, pero muy limpio y con buena presión de agua caliente. El desayuno estaba bien, no monumantal pero sí variado y de buena calidad. El personal del hotel, quizá lo mejor, por su amabilidad y la disposición a atender a cualquier duda, dar consejos y solucionar cualquier problema. Un ambiente familiar que hizo de nuestra estadía un verdadero agrado. No dudaría en volver al mismo hotel. Se los recomiendo.
- Hotel Unaytambo Cusco
- Hotel Unaytambo
