Pasamos tres noches aquí con OAT. Nuestra habitación, que daba al patio central, era un poco pequeña. Las instalaciones eran adecuadas, seguras, contaba con secador pero sólo una cama doble para dos, por tanto un poco justos. Nuestro problema era sobre todo el mostrador principal pues lo habían tirado para reemplazarlo lo que implicaba un sin fin de martillazos y horas de taladro. Ya sé, tenían que hacerlo pero ¿no deberían de acabar el trabajo a las seis de la tarde? Teníamos que levantarnos pronto al día siguiente para coger el tren hacia el Machu Pichu por lo que no nos dimos cuenta de los constantes ruidos de las obras y de los gritos del constructor hasta las nueve y media de la noche, a pesar de llamarles para pedir un poco de tranquilidad. Estaba claro que a la dirección le importaba más su proyecto que la comodidad de los clientes.
- Don Carlos Cusco
