Pasé víspera de Año Nuevo, y pocos días después con mi familia y mi novia en el Carol Parc Hotel. Esta fue mi segunda visita al hotel, y aún estoy muy impresionado con este acogedor hotel boutique. El hotel está escondido en un tranquilo callejón sin salida cerca Carol Park y pese a que se han realizado algunos toques art noveau en el exterior, no es ostentoso o imponiendo. El personal fue rápidamente disponibles para ayudarnos a salir del coche y de la hora de llegada. Nuestras habitaciones eran dos suites de diferentes estilos; el de que mi compañero y yo nos alojamos que figuran ricos paneles cerezo, con una sala de estar separada del dormitorio por puertas correderas. Teníamos acceso a través de dos puertas de balcón, dándonos una impresionante vista del imponente Palacio del Parlamento. technophiles apreciarán tres televisiones en estas habitaciones, con muchos canales, incluyendo uno en el cuarto de baño. Internet Wi-Fi disponible en el hotel, pero no puede conseguir una señal fuerte en su habitación, posiblemente problemática para los viajeros de negocios. El restaurante Poem continúa el encanto del viejo mundo y el servicio atento pero discreto, elegida con habilidad y un menú con especialidades rumanas y cocina europea. El desayuno es un asunto bastante formal, pero uno esencialmente pueden pedir lo que le guste. Estuvimos especialmente encantado el día de Año Nuevo, cuando pedimos que tome la parte de arriba del desierto con nosotros, el camarero en vez nos invitó a retirarse a la habitación, luego personalmente trajo desierto a nosotros. Encontramos este servicio altamente personalizado y la intimidad del hotel especialmente digno de un hotel de 5 estrellas con encanto.
- Carol Parc Bucharest
