Teniendo en cuenta que se trata de un hostal y no de un hotel de 5 estrellas, califico este alojamiento como sobresaliente.
No encontraremos lujos, pero es confortable, limpio y sobre todo, hospitalario. Los trabajadores del hostal (en su mayoría gente joven), hacen todo lo posible para que tu estancia sea lo más gratificante, te ayudarán si tienes cualquier problema (dentro del hostal o en la ciudad) y son simpatiquísimos haciendo que el ambiente sea jovial y divertido. Si bien es cierto que el baño es compartido, las instalaciones de éstos son limpiadas y revisadas con regularidad, y están dotadas de amplias duchas. Los colores y la decoración, aunque sencillos están muy cuidados y crean armonía a la vista. Además, está muy cerca del centro histórico de la ciudad, por lo que podemos desplazarnos dando un paseíto o tomando el tranvía justo enfrente del hostal.
Lo recomiendo a todo aquel que quiera visitar Belgrado y pasar buenos momentos tanto dentro, como fuera del hostal.
