Estuvimos varios días en este hotel y nos encantó. Las habitaciones son muy amplias y limpias. Todo decorado de manera moderna y actual. Todas las noches te dejan un regalito en la habitación.
Cuando llegamos al hotel, fueron muy amables, nos acompañaron a nuestra habitación y nos informaron sobre todo lo que el hotel ofrece. Sin duda, cualquier duda o inquietud, el personal del hotel está dispuesto a ayudarte, son encantadores.
La piscina de hotel es grande y muy bonita. Allí mismo tienes toallas para poder tumbarte tranquilamente en una tumbona. Está rodeada de un ambiente selvático que din duda ayuda a desconectar.
El desayuno es variado, hay un cheff que va cocinando tortillas, gofres, etc. La verdad es que las camareras fueron muy atentas, quizás demasiado. Me preguntaron 4 veces si estaba disfrutando del desayuno (que si me gustaba la tostada, que si me apetecía un poco más de zumo)...jajaja. No es necesario, preguntar tanto. Tampoco es que agobien, el caso es que ese día estaba desayunando allí un director del hotel o algún cargo importante (había varios hombres con traje y parecían ser de algo relacionado con el hotel). Supongo que la chica quería que estuviéramos lo mejor posible para que la vieran los directores o para que no nos vieran a nosotros con cara de disgusto. En fin, me pareció el personal muy amable.
Dos veces a la semana hacen danzas camboyanas, my bonitas en la recepción del hotel. Nosotros no las vimos, pero la gente habla maravillas de ellas (unos españoles nos dijeron que les habían dicho que eran de las mejores de la zona). Son para los clientes del hotel y las bailarinas son muy amables, nos encontramos una por el pasillo y nos dejó hacerle una foto.
Quisiera resaltar la amabilidad del hotel una vez más. Tuvieron un gran detalle con nosotros el día que nos íbamos para España. Aquel día por la mañana fuimos a hacer excursiones, por lo que llegamos al hotel sudados. Ya no teníamos la habitación ya que salíamos aquel mismo día como a las 5 de la tarde. Pues nos dejaron utilizar las duchas del Spa gratuitamente para asearnos y prepararnos para el largo viaje. Nos acompañaron al spa, nos dejaron todo el tiempo del mundo.
Sin duda, este hotel es muy recomendable. No está justo en medio de Siem Reap pero con un tuk tuk (unos 2 dólares) llegarás en 5 minutos al mercado nocturno. Sólo hay que salir a la puerta del hotel y los verás a montones pasar por la carretera, merece la pena probar la experiencia. Muy divertido.
¿Volvería a este hotel? Pues sí volvería, es un hotel enorme, con una piscina increíble y encima un personal encantador.
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