el personal es amable, la habitación límpia, grande y con todo tipo de detalles, la piscina es una gozada aunque esté lloviendo y el deayuno genial, destacar la amabilidad del cocinero y el cariño con que trata los "huevos", y el resto del personal muy pendiente de todo. El hotel se encuentro al lado del río, aunque tiene que llover mucho para que llegue a la recepción. Como negativo, me parece que cuatro dólares por la cerverza es caro.
- La Residence d Angkor
