Conseguimos el teléfono de este hotel a través de la guía Lonely Planet.
La verdad es que nadie diría que tras esa puerta de entrada al hotel se escondía un sitio tan encantador. El jardín y la piscina son estupendos para relajarse después de un ajetreado día visitando los templos.
Las habitaciones todas disponen de un porche que da al jardín y son muy amplias, con aire acondicionado, ventilador y agua caliente. Está todo limpísimo. El trato es muy agradable y el precio por habitación es muy asequible, unos 40 dólares por noche (desayuno no incluido, el desayuno en el hotel son unos 3 dólares y es muy básico aunque no está mal).
A la entrada al hotel, siempre hay conductores de tuc-tucs que por dos dólares te llevan al centro.
No hay que perderse el espectáculo que se representa en el hotel La Noria (hotel hermanado con Borann). Durante la cena, se representa un teatro de sombras y bailes típicos de Camboya. Todo lo representan niños de un centro y los beneficios van destinados a los mismos niños necesitados. Para más información, consultar en la recepción del hotel.
