¡Cuando la parte más entretenida de la noche es observar cómo la policía chilena vestida con el uniforme antidisturbios se apila junto a una furgoneta Mercedes intentando hacer frente a una multitud de aficionados futboleros, sabes que estás en un lugar que sufre un auténtico retraso! Punta Arenas en el Estrecho de Magallanes no tiene mucho estilo y tampoco lo tiene el hotel. La entrada es bastante bonita, con un mapa de la Patagonia y un libro de huéspedes lleno de comentarios de los viajeros que van o vuelven de la Antártica y las Islas Falkland. La única cosa era que yo me preguntaba si los comentarios, que alababan la comida y el servicio, eran en realidad sobre el mismo hotel. Nuestra habitación doble era diminuta, deslustrada y con el espacio suficiente para nosotros y nuestras maletas. La habitación de los niños con tres camas iguales era ligeramente más espaciosa. El precio de las habitaciones era bastante alto. La comida estaba bien, pero no era excelente. Cuando nos sentamos a eso de las 8.30 p.m. el sol en el invernadero que tienen de comedor nos deslumbraba y nos tuvimos que ir a las habitaciones a buscar nuestras gafas de sol y viseras, ya que el personal se negaba a movernos a una mesa más a la sombra, la cual estaba reservada por un grupo que aparecieron una hora más tarde, cuando el sol ya no era un problema. En general, estuvimos satisfechos de alojarnos sólo una noche, aunque es posible que éste sea el mejor hotel de esta ciudad tan poco sofisticada.
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Inicialmente escrita en inglés en www.tripadvisor.com.
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