El hotel, digamos sin mas preámbulos, es bueno: limpio, cómodo y con personal y servicio amable. La vista al mar y a Johnny Cay es inmejorable. Sin embargo algunas características pueden no ser del agrado de algunas personas; veamos:
Su localización, justo al terminar la pista del aeropuerto, explica muchas de las críticas objetando el ruido en el hotel. No es tanto, en verdad, estamos acostumbrados a exposiciones más agobiantes al ruido en nuestras ciudades y el existente en el Maryland ni siquiera se acerca a ellos, pero personas muy sensibles al ruido, les sugiero tenerlo muy en cuenta: los aviones despegan a toda hora, bastante más notorio desde luego en las horas de madrugada. Confieso que puedo dormir sin mayor dificultad con niveles de ruido incluso más marcados y mi estadía no estuvo afectada por éso. Un elemento adicional derivado de la localización es su mediana cercanía a la zona comercial: justa a ni modo de ver, ni en medio de los locales ni tan alejada que debas programar una compra como si de una peregrinación se tratara; es fácil llegar a pie, se disfruta demás el paseo bordeando la plata transitando por un amplio corredor peatonal bastante agradable y, de vuelta, si se llevan muchos paquetes, el taxi cobra apenas USD 2,50.
Desde luego, ésa localización puede ser problemática para otras cosas: nos ofrecieron la opción de disfrutar y conocer más hoteles de la cadena en la Isla, reservando comidas en otros hoteles por ejemplo, transporte incluido, pero al final sin mayor explicación no nos brindaron el transporte; debíamos desplazarnos por nuestra cuenta a los otros hoteles; el primer día nos cobraron por el trayecto de ida hasta Rocky Cay USD 12,50. Terminamos alquilando Moto Mule para el resto del paseo y desechando con enfado la oferta de conocer más hoteles.
La comida decía antes es variada, suficiente y bastante bien presentada. Otros hoteles de la misma cadena en la Isla ofrecen más opciones, pero son también hoteles más grandes y la hora del almuerzo es allí una sesión de compañía nutrida y abigarrada. Prefiero menos comensales siempre y cuando la comida sea agradable y así lo es en el Maryland.
El paquete "todo incluido" no vale la pena tomarlo en el Maryland. Los bares son pequeños, limitados en oferta de licores y con botellas de una calidad que pueden atemorizar; a diferencia de otros hoteles dela misma cadena, y seguramente en razón a su tamaño, el Maryland no ofrece shows nocturnos, la recreación que ofrece es precaria, como el tamaño de la piscina y el de la playa, condición desde luego bastante frecuente ne toda la Isla donde por fortuna, todas las playas son públicas y ningún hotel ofrece ninguna como suya excepto una que otra artificial y así mismo agradable.
En resumen, se trata como tantas otras veces de resolver con cuidado muy bien qué se busca y evitar sorpresas. Para los propósitos de nuestro viaje, en familia, con niños, sin mayores planes de compras, decididos a compartir más tiempo juntos, las opciones que ofrece el hotel resuelven bien ése plan: un hotel cómodo decía, muy limpio, y con un servicio bastante alegre y amable.
Si puede resistirse la paquete "todo incluido" se lo recomiendo: además tendrá la opción de saborear un exquisito plato de pescado justo enseguida del hotel Maryland, en la Cooperativa de Pescadores. Ármese éso sí, de un poco de paciencia para esperar el servicio, además los precios y el pescado compensan la espera.
Consejo sobre las habitaciones: El hotel posee dos pisos, ni siquiera necesita ascensor; solicite habitación en el segundo piso, con...
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