Lo peor de todo ha sido la antipatía de alguno de los recepcionistas. El peor uno alto moreno muy prepotente del que no recuerdo el nombre. Hablan español casi todos y francés.
El hotel está bien. Las habitaciones justitas y funcionales, aunque algo pasadas de moda. Los baños amplios pero anticuados. tacaños con la reposición de productos de baño.
Hay toalla de playa, en recepción (con cambio diario) entregando una fianza que devuelven al final, al entregar la toalla el último día.
Piscinas muy limpias y cuidadas. Playa privada con tumbonas y colchonetas a disposición de los clientes. La playa llena de algas con la orilla poco cuidada. Paseos muy amplios.
En la época que estuvimos, quizás le falten salones ya que la zona de recepción se queda muy pequeña ya que se hace más vida en el interior. La barbacoa de la playa estaba ya cerrada, aunque no el chiringuito.
En la puerta del comedor de desayunos pululan decenas de gatos a los que la gente, pese a los carteles, saca todo tipo de comidas. Andan por encima de las tumbonas. Repugnante.
El comedor y la comida muy aceptable. Buen y variado buffet, en especial el del desayuno. En el comedor lo peor los humos de las planchas de comida en vivo. Pocas especialidades locales y ningún día cuscús. Los camareros del comedor, con una PEQUEÑA propina el primer y último día deshaciéndose en atenciones.
Snacks y almuerzo bien, aunque los camareros bastante rácanos si no se les da propina.
Sorprendente la cena en el comedor "a la carta" con menú muy pobre y fijo. En resumen, buen servicio.
Por el hotel pululan presuntos empleados de Iberostar que te ofrecen una excursión gratuíta a Hammamet. Es un viaje en furgoneta a una fábrica de alfombras (dentro de la medina) donde quieren a toda costa que compres algo. Si dices que no, se ofenden. No merece la pena. El viaje en taxi son 3 dinares siempre pactados previamente con el taxista. Hay taxis disponibles siempre en la puerta del hotel. Si coges uno, pacta primero el precio.
Hammamet tiene una Medina digna de ver, pero siempre preparados al no a los vendedores locales, demasiado agobiantes. La Alcazaba tiene muy buenas vistas sobre la Medina y la playa. Curioso el mausoleo del hombre bueno cubierto con una tela con polvo de cuatro siglos.
Cogimos la excursión de dos días hasta el desierto. Barata y buena forma de conocer el país. La conducción de los tunecinos puro espectáculo. Los pick-ups cargados sin límite y las gasolineras con fuel libio dignas de admiración. La excursión (organizada por Iberostar) permite conocer, quizás demasiado superficialmente, el país. Para un conocimiento más profundo, es mejor contratar un viaje combinando circuito más estancia. Las comidas en la excursión bazofia pura, algo impresentable. Durante toda la excursión intentarán que compres algo. El sur es más barato y más auténtico que el norte.
Maravilloso el hotel Sahara Douz, en el desierto. Piscina termal (aguas ferrosulfurosas que manan a 65º) y muy buen comedor. Aquí sí había cuscús y muy bueno.
De vuelta al hotel se agradece un día de playa y descanso. Puedes contratar un coche de alquiler con chófer (no un taxi) por un precio fijo que te llevará a los puntos más interesantes del país. Si lo haces, concreta las condiciones y el precio. Merece la pena. Es barato (unos 70D por persona/día) y es una muy buena manera de conocer el país a tu ritmo. La zona de Jasmine no merece la pena salvo el puerto deportivo y la urbanización entre canales con embarcaderos propios. La medina artificial parece un decorado grotesco de cine malo. En resumen: el hotel Phenicia bueno y barato. No es un cinco estrellas (como figura a la entrada) sino un cuatro (como informan los folletos) muy digno al que un buen lifting no le estaría de más.
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