El hotel está situado en una zona muy tranquila, pero céntrica. Puedes llegar caminando al Kremlin y a la calle Arbat en unos 10 minutos. Esto es una distancia muy corta ya que en Moscú todo es enorme y las cosas están bastante lejos.
Las habitaciones son confortables y lo malo en mi caso fue que daba al patio interior, por lo que se echa de menos abrir la ventana y que de a la calle.
Lo mejor, el personal. La atención es muy buena y todos hablan un perfecto inglés. Además, son muy agradables y atentos, algo extremadamente difícil de lograr con la mayoría de los rusos que trabajan de cara al público.
El desayuno era bastante bueno, hacen tortilla y huevos en el momento y a petición y siempre están reponiendo.
- Courtyard Moscow City Hotel
- Courtyard Moscow
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