El Ikawa cumplía con nuestro objetivo: Hacer noche en Hiroshima sin grandes dispendios aunque en un ryokan al estilo oriental y limpio. Aunque no es un ryokan rústico ni encantador, sino más bien sobrio y austero, el personal es amable, las habitaciones son correctas y con baño privado, tienen acceso a internet y barra libre de galletas en forma de hoja de arce rellenas de confitura de judías. Ah! y puedes practicar Origami en el lobby, porque hay cajas con instrucciones y papeles para aprender a hacer grullas y ofrecérselas a la estatua de Sadako Sasaki.
- Ikawa Ryokan Hiroshima
