Le recomiendo muchísimo este hotel a cualquiera que esté visitando Kobe o que pase por aquí como parte de su recorrido. Las habitaciones son muy pequeñas, pero están limpias y ordenadas. El personal del hotel fue muy amable y cortés y siempre tenía una sonrisa en los labios. Me gustó mucho el bufet del desayuno (había comida de tipo occidental y también japonesa).
Lo mejor de mi estancia fueron las vistas que tenía desde la habitación de mi hotel. ¡Kobe es una ciudad preciosa! Volvería seguro.
