Estuvimos en este hotel por recomendación de la Loonely Planet y la llegada fue espantosa. Llegamos a las 2 de la mañana y nos metieron en una habitación-zulo con mala ventilación, muchísima humedad, paredes sucias que llevan años sin pintar, y hasta la bombilla del cuarto estaba fundida. Pedimos que nos cambiaran de cuarto, pero el nuevo era mucho peor, en el sótano. Pagamos 80 reales por una porquería de cuarto. Al día siguiente pedimos que nos buscaran otro mejor con agua caliente: esto del agua caliente suponge 15 reales más, pero merece la pena, puesto que las condiones del habitáculo mejoran tb muchísimo, aunque nos ocurrió que el calentador eléctrico del agua no nos funcionaba, por lo que tuvimos que volver a reclamar. Las recepcionistas, desagradables y apáticas. El desayuno completo y abundante, pero todo bastante sucio. Lo mejor es que está al lado del Teatro Amazonas y que si vas a ir a la selva con Iguana Turismo o Gero Tours, tienen una oficina en el propio hotel.
