Acabamos de volver de Brasil y durante nuestra estancia en Salvador nos alojamos en a Pousada des Arts. Es increible y guarda con gran estilo la cultura y la esencia del arte que hay en cada rincón de Salvador. Es un lugar mágico que te hace sentir como en casa. Eric, el dueño, es encantador, aunque solo coincidimos con él dos días. Nos proporcionó información que habíamos echado de menos días anteriores. Los chicos jóvenes de recepción también encantadores y muy serviciales y atentos con nosotros.
Lamentablemente y como crítica constructiva se nota bastante cuando el dueño no está en la pousada. Si elegimos la P. das Arts fue precisamente por las buenas críticas respecto a la calidez que se encontraba en ella, y lamentablemente nosotros los primeros días no encontramos, incluso algunos de los trabajadores nos parecieron algo secos con nosotros. El servicio de habitaciones (limpieza) ha dejado mucho que desear durante nuestra estancia. Estamos muy comprometidos con el medio ambiente y siempre, pero cuando manchamos una toalla y la tiramos al suelo esperamos que la cambien, y no nos las cambiaron pese a nuestra insistencia tirándolas al suelo. Volvían a colgarlas y listo, un detalle bastante feo en nuestra opinión. A la otra pareja que viajaban con nosotros les sucedió exactamente lo mismo. Y no barrían la habitación adecuadamente, al ir descalzos se notaba la arena que inevitablemente traes de la playa. Creo que deberían cuidar estos detalles porque es una verdadera pena que un lugar con tal encanto te deje mal sabor de boca, porque creerme que es un sitio realmente especial y con una ubicación fantástica.
Sin duda lo recomendaré a quién me pregunte por donde alojarse en Salvador.
- Hotel Pousada Des Arts
