Permanecimos en el hotel unas siete noches, primero tres noches y al final del viaje 5 noches más. Lo llevábamos contratado desde el principio.
Elegimos el hotel por la zona, está en Bahía y se puede llegar paseando (así lo hemos hecho) por las calles convertidas en mercadillo, por el parque, hasta el mismo Pelouriño, aunque llegar al final despacito, despacito te llevará tres cuartos de hora). Tiene unas vistas hermosísimas, formidables, a la Bahía de Todos los Santos.
Tiene una piscinita en la zona hotelera mirando al mar y una especie de Beac Club con bar, con comidas rápidas, y otra piscina, además de la posibilidad de bañarse en el agua del mar. Esta zona está a nivel del agua y el hotel está más alto, existe al salir al jardín, un pequeño elevador que sube y baja continuamente atravesando los jardincillos.
Esto que he descrito es precioso, muy, muy lindo..., pero está tan mal cuidado, sin un mimo, ni una atención básica, mosquitos, suciedad.... etc.
No obstante nosostros estuvimos para ver la puesta de sol, nos tomamos algo y obtuvimos unas bonitas fotos. Es un sitio agradable si te olvidas de que los hay mejores. (Aunque en Bahía por esos precios y de cuatro estrellas es difícil).
La habitación (las dos que tuvimos) eran grandes, con vistas a la bahía y ventanal enorme , pisos por encima del 20 en ambas ocasiones. No habiamos pagado ningún suplemento.
Pero la habitación como todo lo demás, descuidada, no limpia (o tal vez era todo tan viejísimo que ya no se le podía poner color), el baño impenetrable, eso era lo más difícil de soportar. Era oscuro, los inododros, bañera, etc, amarillos de puro gastado el esmalte... es el peor baño que he tenido en un hotel.
A la entrada de la habitación hay una cocinita para prepararte algo, minibar, etc... completamente oxidada y descascarillado todo ello.
La cama muy grande, el aire acondicionado ruidoso, pero cumplía su función expléndidamente, con buena potencia.
Toallas y sábanas cambiadas día a día, eso sí, a veces con rotos. Pero limpias.
Llamamos a recepción nada más llegar para que nos añadieran a la cama un forro que tapara el colchón entero, lo hicieron diligentemente y con buena cara, el forro estaba roto por algunas partes, pero, curiosamente, el colchón impecable.
El desayuno, justito y pobre, pero servía para la mañana.
El personal, en general, amable.
No utilicé internet, no sé cómo va.
Sí cambiamos algo de moneda, no fue el cambio oficial, pero estuvo bastante ajustado.
Buen servicio de taxis.
He de decir que viajamos por Brasil durante 24 días, y este hotel tan céntrico y con unas vistas tan buenas nos tentó, aunque por el precio ya sospechábamos que no iba a ser una joya, no obstante es un cuatro estrellas, he estado en otros cuatro estrellas de Río y de Iguazú y no eran así, parece que Bahía tiene peor infrestructura hotelera.
Pero en fin, su precio nos permitió hacer mayor número de noches sin demasiado escarnio económico. Al final yo lo recuerdo con cariño (debo aclarar que nada de visitantes tipo bichejo, cucaracha o algo así, de eso nada de nada.) me acostumbré a él... y aquellas vistas... y lo cerca que estaba de todo nos permitieron aprovechar bien la estadía.
Qué pena, si lo cuidasen sería una maravilla, puede ser precioso.
Si estuviera en España no creo que pasara de dos estrellas y con dificultad.
Gracias a todods.
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