Yo he viajado por todo el mundo, y éste pousada es uno de los mejores que he alojado jamás. Teníamos una habitación estupenda, una de lujo con terraza con vistas a la parte delantera del hotel, iglesias, la ciudad, pero no es un montón de ruido (a excepción de los músicos llegaron). La habitación era grande, en dos niveles, la cama de abajo con precioso la ropa blanca, sencillo y elegante. El baño estaba hecho con azulejos y siempre estaba impecablemente limpia cada día. La terraza en sí estaba lleno de plantas y un refugio maravilloso privado en una ciudad que podía ser un poco difícil ir a veces (algo que no siempre es seguro, hay un montón de pobreza, y resentment resultando, en menos de lo que vimos). Los desayunos son geniales, con una tenía aspecto de la mar. No puedo overstate la elegancia discreta y orgullo con que esta posada es mantenido. Es realmente la mejor opción en Salvador, y quizás en Brasil.
