Nos hospedamos en el hotel con mi marido en nuestra luna de miel. Al llegar, nos dieron la habitación más alejada, lindante con un terreno, al parecer, abandonado, con una construcción sin terminar. El aire acondicionado no funcionaba, la decoración era deprimente, las ventanas no se trababan. Reclamamos que nos cambiaran de habitación; no tuvimos éxito en nuestro primer reclamo porque argumentaron que el hotel estaba completo. Luego de un rato, nos volvimos a quejar, y nos cambiaron a una habitación más cercana a la zona común (pileta, restaurante, etc.), en mejores condiciones.
La comida nos pareció buena, y el lugar es agradable, debido al hermoso paisaje. Se puede disfrutar de la piscina, y mediante una aerosilla, bajar a una pequeña playa, linda pero un poco sucia porque allí anclan muchas lanchas. Contrastan los momentos cuando el hotel está lleno (fines de semana largos, por ejemplo), y se organizan varias actividades, como aquagym o caminatas, con los días de pocos huéspedes, cuando no hay ninguna actividad.
Parece haber sido un buen hotel cuando fue nuevo (¿años setenta/ochenta?), pero la falta de mantenimiento, especialmente de las habitaciones, lo ha desmejorado.
Se encuentra un poco alejado del centro de Angrais, adonde, si no se tiene auto, se puede acceder en micro.
Si volviera a Angrais, evaluaría otras opciones.
