Estuvimos en Asalem por 8 noches, y fue una buenisima decisión.
Eso si, es bastante caro, la diaria, la comida y los traslados, pero el lugar es insuperable... Además quienes lo administran estan a tu disposición para lo que necesites, y si quieres puedes conversar con ellos o hacerte amigo de los pocos pasajeros que hay a parte de uno.
La pieza es suficientemente grande como para soportar un día de lluvia con comodidad, idem de la terraza donde se sirve comida, o se juega juegos de mesa, o se lee las revistas y libros que están allí expuestos, y que han dejado los mismos pasajeros que dejan el lugar.
Los traslados son un poco lateros en dias de lluvia, porque no hay otra que salir en bote, lo que es caro, pero es precioso el viaje de 5 minutos a Abrao. Si hay sol, la villa queda a 10 minutos por un sendero bien hippie, para los que nos gusta caminar de verdad por la naturaleza.
Al lado tiene una playa piola si no eres muy exigente, y si lo eres, te arreglan una salida a Lopez Mendez, que es impresionante.
Lo malo es, insisto, el precio y ademas, que en noches de calor, el aire acondicionado suena como bombo, lo que molesta un poco.
Lo bueno es: La vista, el lugar, los animales ahi mismito (hay una ardilla que desayuna en el arbol de al frente de donde uno desayuna, hay monos, saltamontes, insectos que suenan a lo lejos día y noche y un perro -Cassao- que es como si fuera de uno...), la comida, la caipirinha (de manga o de maracujá), la gente (el dueño, Cypriano, es un amor además un fotografo impresionante, tiene sus ibros ahi mismo en tu pieza), el clima (las tormentas electricas son magnificas desde la terraza de el cuarto) y sobre todo, la buena onda.
Si tienes dinero, tiempo y ganas de estar en la naturaleza, anda!
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