No sé qué decir que no haya sido dicho ya por todos los que se han alojado en la Pousada Guarana y han quedado encantados con su cuidada sencillez y atención al detalle, y sobretodo con la sincera hospitalidad de sus dueños Jimena y David y sus asistentes Gustavo y Marcia.
Desde el momento en que llegué me sentí acogida por el sutil olor a flores que salía de todas partes, la paz, el amor por el arte que se respiraba en cada rincón, el canto de los pájaros que viven en los árboles del jardín, y las mascotas de la posada (6 perros y 5 gatos que lejos de molestar se convierten en gratos compañeros).
La Pousada Guarana está a 20 minutos caminando del centro histórico, pero ellos te prestan bicicletas si deseas, y la parada de autobuses está cerca del hotel (unos 400 metros). Cuando tuve apuro, el día de mi paseo en barco y el día de mi viaje de regreso, David se ofreció amablemente a llevarme. Los otros días, caminé por la ribera del río siguiendo la recomendación de David y no me arrepentí, el camino es lindo y muy seguro. El hotel es muy acogedor. No tiene lujos superfluos, pero sí todo lo necesario para sentirse a gusto y relajado: en todos los rincones se encuentra un detalle que puede ir desde una simple flor hasta una escultura, un cuadro pintado por Jimena, un puerta tallada a mano, o un precioso vitral. Como dije antes, todo el hotel (incluso las sábanas y las toallas) tiene un sutil olor a flores que hace que uno se sienta bien y en paz. Es un lindo lugar para despertar y para descansar y relajarse después de todo lo que hay por hacer en la ciudad y los alrededores de Paraty. Los desayunos son increíbles: nada de carne o jamón pues los dueños son lacto-ovo-vegetarianos, pero les aseguro que no los extrañé: imposible hacerlo luego de ver y disfrutar de una preciosa fuente de riquísimas y abundantes frutas, una jarra de yogurt, una jarra de jugo natural de fruta, una canasta con distintos tipos de pan hechos en casa, mantequilla, miel, jalea, queso, pasteles también hechos en casa, huevos si uno los pide, y por supuesto leche y café. En suma, delicioso, abundante y presentado con mucho gusto y cariño.
He dejado para el final la atención que es lo que más me impresionó. Jimena y David son las personas más encantadoras y serviciales con las que me he topado. David me explicó todo lo que podía hacer y ver en Paraty, me recomendó los mejores tours y se ofreció a reservarlos, me aconsejó sobre rutas e itinerarios de autobús, y por último, me regaló una guía y dos mapas que fueron mi biblia durante toda mi estadía (y que aún atesoro para cuando regrese). Jimena, por su parte, siempre estuvo atenta a lo que necesitaba, desde una llamada telefónica a simplemente un rato de conversación. Gustavo, encargado de la recepción, y Marcia, de la cocina y los cuartos, también hicieron que me sintiera como en casa con su amabilidad y alegría.
Al despedirme de la Posada Guarana sentí que me despedía de amigos y no de simples anfitriones (incluso Jimena me invitó a almorzar con ellos ese día y David se ofreció a llevarme a la terminal de autobuses). Estuve muy pocos días en Paraty y me faltó mucho por conocer, así es que me he prometido regresar, y cuando regrese, de hecho que lo haré a la Pousada Guarana.
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