Ésta hotel está ubicado en pleno barrio de Santa Teresa, a sólo 2 minutos caminando de la parada del famoso tranvía Bonde, o la plaza Largo do Gimaraes, en una calle muy tranquila. El hotel es un edificio de 1866, muy bien restaurado. Nuestra habitación, situada en la planta de arriba, Bouganville, era muy bonita, con balcón a la calle y un baño también equipado y muy bonito. Si tengo algo negativo que aportar, es que no tenía aire acondicionado y por la noche teníamos algo de calor, y por la mañana se oyen algunos aviones que sobrevuelan de camino a Santos Durmon. Por lo demás, todo muy bien, el personal de recepción es fenomenal, te ayudan y te informan sobre todo lo que solicitas, todo está impecablemente limpio, y se respira tranquilidad.
