El hotel está ubicado en la mejor zona de la playa de Ponta Negra. No hay amontonamiento de sombrillas ni de gente. Posee bajada propia a la playa (solo caminas 30 mts).
La habitación es súper cómoda, muy luminosa y espaciosa. Tiene 2 balcones y si vas en familia es ideal el cuarto separado.
El desayuno es muy completo aunque por alguna razón cortan muchísimo los jugos con agua. De todos modos somos una familia con integrantes celíacos y se encargaron (sin costo adicional) de tener productos libres de gluten todos los días. Nos consiguieron pan y torta de excelente calidad. El personal del restaurante siempre estuvo muy predispuesto a ayudar.
El personal en general es excelente, toda vez que los necesitamos para pedir comida o alquilar un auto estuvieron para ayudarnos. Una pena que nadie hable inglés o español un poco mas fluido.
Una gran experiencia tanto la ciudad como el hotel, muy buen precio. Comimos muy bien por la mitad de lo que se come mal en Argentina.
Volveríamos a este hotel sin dudarlo.
