Excelente experiencia, el personal es fenomenal, simpatico, atento, educado y muy servicial, desde las personas del front desk hasta los que limpiaban la posada y sobre todo la mujer que prepara las caipirinhas y las comidas en el quincho...un lujo de persona. El desayuno es muy bueno y completo, con vista al mar. Las habitaciones son cómodas y amplias, algunas bien ubicadas otras no, la mejor es la 201. Pero lo que realmente merece un 10 es el sector de la piscina, excelente, acogedor, lleno de verde y con todas las comodidades, pasabamos largas horas desde el atardecer hasta la noche casi todos los huespedes de todos los países conversando y tomando algo...te sentías como en tu casa con amigos....realmente es recomendable...lo mejor de Natal y de Ponta Negra.
