Lo cierto es que llegamos a Koh Tao de casualidad, conocimos en el tren a un alemán que nos habló de la isla y decidimos seguirle. Nos bajamos del tren en Chumpon y cogimos un barco de madrugada hasta Koh Tao. Cuando llegamos nos dimos cuenta de que no nos habíamos equivocado en hacer caso al alemán así que nos recomendó el View Point y fue un éxito total. Gracias a que fuimos con él nos hicieron un precio excelente y nos alojamos en una de las cabañitas.
He leído alguna opinión en la que se dice que el hotel es de lujo. En absoluto. No se puede hablar de lujo ni en habitaciones ni en servicio ni en restauración. De hecho no hay ningún hotel de lujo en Koh Tao (visité muchos). Ahora bien, si consideramos un lujo dormir en plena naturaleza con el sonido de los pájaros de fondo, asomarte cada mañana a tu balcón y encontrar sólo una pequeña bahía preciosa con sus barquitos de pescadores y nada más, si consideramos lujo a desayunar cada mañana tu zumo de naranja recién exprimido con un maravilloso bocadillo de pollo sobre una plataforma en el mar viendo minitiburones y si consideramos lujo a estar tan lejos de nuestro día a día que conseguimos relajarnos hasta tal punto que no precisas una atención exquisita o ningún detalle exclusivo porque ya estás en el paraíso y no necesitas más, entonces sí. Es lujo.
Y ésto lo digo teniendo en cuenta que durante los cinco días que estuvimos allí no sé que problemas tenían con el agua caliente que no hubo ningún día. Y yo tan feliz!
Cierto es que el hotel está un poco a desmano y hay que andar por la playa, los bares de la playa son encantadores con velitas por la noche y un rollo muy tranquilo.
Es el destino ideal para salir a bucear, nosotros hicimos las inmersiones con New Heaven y estuvo genial y bien de precio.
El trato del personal fue correcto.
- View Point Hotel
