El hotel más lujoso de todos los que nos alojamos en Madagascar. En justa correspondencia, también el más caro (150 euros con media pensión). Habitación amplia, cómoda, luminosa, ¡con aire acondicionado! El baño cuenta con ducha a presión, mampara que hace cerramiento completo... Sábanas y toallas están limpias y huelen a limpio. Realmente todo está muy limpio. Las zonas comunes son amplias y elegantes, presididas por una bonita piscina. El restaurante sirve muy buena comida, con platos más sofisticados de lo habitual. El personal es atento, tanto en el restaurante como en el resto de servicios, con especial atención a Christine (se escribirá más o menos así), la 'general manager', una auténtica relaciones públicas siempre sondeando tus necesidades por si puede ayudar; y a Francisca, que se encarga de la logística y actividades, con la que estuvimos hablando en inglés hasta que descubrimos mutuamente que el español era nuestra lengua materna.
Sólo una pega: el precio de la habitación está publicado en euros, y algunos otros servicios (alquiler de bicicletas, por ejemplo), también. Pues bien, a la hora de pagar (sea en efectivo o con tarjeta el pago se hace en ariarys, salvo que tengas efectivo en euros, cosa que no es común), sisan claramente con el tipo de cambio; pero muy claramente. En nuestro caso pagamos casi 20 euros de más por esta práctica muy poco elegante y que no pega nada con el sitio.
