Es maravilloso, me he alojado esta semana durante tres noches y efectivamente: es ideal! Impecable, muy bonito decorado, la terraza tiene una jaima que aún estando en diciembre, invitaba por la mañana a ver el amanecer y por la tarde a tomarte un té y mi cigarrito libre.
El salón con chimenea te permite además conocer a otros huéspedes si quieres, nunca más de cuatro. En pleno centro, me tocó la habitación rosa...eramos tres amigas de alma y hemos salido encantadas!
El desayuno es perfecto y el personal, desde Ana, que se abre desde que llegas brindándote
su absoluta cordialidad hasta Said el encargado, Sian, el de la noche y Fátima, la mujer.
La dueña es una mujer muy interesante que intenta agradarte desde que llegas no sólo facilitándote la estancia...si quieres, te proponen excursiones inolvidables y te dejan en manos de gente muy próxima a ellos que intentan ayudarte sin molestar y sobretodo, sin engañar. Te recoge si quieres Arabi, un taxista-guía maravilloso que habla perfectamente español en el aeropuerto o en el puerto por 20 euros, que entre tres, no sale nada! Y está a media hora o un poquito más...
Más que recomendable. Repetiré seguro.
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