Estuvimos en nuestra luna de miel en esta maravillosa isla y nos alojamos en el Hilton Bora Bora Nui Resort. Nada más llegar al hotel te reciben con un zumo y una toallita húmeda para refrescarte. Haces el check in y a continuación te llevan a la habitación en un carrito de golf y durante el trayecto te van explicando dónde están las distintas areas del resort. Nosotros nos alojamos en un overwater: IMPRESIONANTE! Todo super bonito y decorado con flores y una botellita de champagne y dulces. La cama es comodísima y el baño super amplio. Tienes tu cafetera en la habitación por si te apetece un café/té. Unas pantuflas diferenciadas para "men" o "ladies", tu albornoz y 6 almohadas!! Tienes amenities variadas: champú, gel, body milk tanto en la ducha como en el lavabo y en la bañera, además de un kit de costura, y otro para mujeres, con lima y bastoncillos. En el armario tienes una plancha y su tabla de planchar, además de un calzador y unos ponchos por si llueve (a nosotros nos llovió un día). Y la terraza cuenta con unas tumbonas de lo más relajantes. Os recomiendo sobremanera a quienes tengan pensado ir a cualquier hotel de Bora Bora alojarse en un overwater. El acceso directo al agua turquesa llena de peces de colores no tiene precio. Las playas de arena blanca son muy bonitas, de postal, pero la arena se pega bastante a los pies y es más cómodo pasar directamente de tu habitación al agua y del agua a tu habitación. Los bungalows en el jardín tienen buena pinta, pero creo que son más agobiantes.
Es casi obligatorio contratar la excursión para ver y nadar con rayas y tiburones. Es increíble. Volviendo al hotel, yo también destacaría el restaurante: nosotros contratamos media pensión, y creo que es la mejor opción. El desayuno buffett no tiene desperdicio, sólo falta aceite de oliva para las tostadas, pero por lo demás podrías encontrar cualquier cosa que pasara por tu imaginación. Para las cenas tenías dos opciones: el restaurante de los desayunos y almuerzos (con la misma carta que al mediodía), o reservar en el restaurante a la carta. En ambos casos, con la media pensión, tenías incluido un entrante, un plato principal y un postre. Yo no encontré ningún plato que no fuera de mi agrado. La piña y el coco están deliciosos en esas islas... ¿por qué será? Nosotros a mediodía solíamos tomar un plato cada uno, pizza, hamburguesas, sandwiches, ensaladas... o incluso entrecot. También destacar el atún!! Los empleados son muy agradables, sobre todo Diana, era encantadora. Y el chico de las toallas y los equipos de snorkeling con el pelo largo también era muy gracioso!!!
En el hotel tenías acceso gratuito a internet en la sala de juegos, puedes jugar al billar, coger un kayak, hacer snorkeling, o alquilar (gratis) películas para verlas tranquilamente en tu habitación, además de las actividades diarias que amenizan el día en el hotel. Por la noche no había mucha amenización, sólo una noche presenciamos un espectáculo tahitiano. Eso lo echamos de menos. También es muy romántica la zona del Spa, donde puedes darte un masajito con unas vistas impresionantes.
Gozas de mucha intimidad en el hotel, no hay masificación ni tienes que hacer cola en el restaurante. Es genial. Te cambian las toallas de la habitación dos veces al día y todos los días te dejan 4 botellitas de agua mineral en el bungalow. Guardad los bollitos de pan de las comidas para luego divertiros dándole de comer a los peces!!!!!
No te cansas de mirar al mar, todos los días tiene una tonalidad diferente, y las puestas de sol son especiales.
Recomendable 100%. Me encantó, de verdad, es un paraíso.
Ahora, que está tan lejosssss........
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