Acabamos de volver de nuestra luna de miel, y sin duda, es el mejor hotel en el que hemos estado nunca. En mi opinión y tras las excursiones que hicimos allí, tiene la mejor localización, con las mejores vistas al monte Otemanu, y en la mejor zona de la laguna, con el agua totalmente cristalina y de color claro. Dudabamos con el St. Regis, que yo creo que sería mi segunda opción, pero el Four Seasons totalmente descartado, está en zona de agua más profunda, que da hasta miedo y no invita para nada a bañarse!! La habitación era de lujo, nosotros elegimos una Diamond, pero al final te pasas todo el día viendo igual la montaña y la laguna, asi que no creo que realmente merezca la pena si la diferencia de precio es muy grande, porque en sí, todas las habitaciones son iguales, incluso la del final del puente (en el St. Regis, la última casita tiene piscina privada). El desayuno es variado y completo, aunque cuando se acaban las cosas son lentos en reponerlas.
Lo peor es la calidad del servicio en los restaurantes. Sólo hay dos, uno mas orientado a las comidas, el Sands, y otro más para las cenas. Los camareros dejan muchísimo que desear, no son eficaces, te ponen malas caras, tardan un siglo en atenderte... Es increíble que después de lo que pagas, te encuentres un trato así. La comida nada variada y nada del otro mundo. Con lo fácil que sería hecer este pequeño cambio para que realmente fuese perfecto!!!
El spa es decepcionante, tiene 4 jacuzzis exteriores y una minipisina con un chorro de esos de cuello de cisne y se acabó. Elegimos un masaje para dos, que estuvo bastante bien, pero porque nos hicieron el 50%!!! Si hubiese pagado los 600 euros que costaba, me hubiese parecido un timo absoluto!! Se aprovechan de que estés allí, y casi siempre de luna de miel, porque saben que lo vas a pagar!
A pesar de todo, volvería porque es el paraiso!
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