Busqué y encontramos: un bonito, tranquilo y limpio hotel, con todo lo que puedas necesitar, incluido un jacuzzi en el baño. El personal es muy simpático, servicial - te encontrarás en casa a la vez... y si te gusta, puede ayudar alimentando a su reno en el parque al lado del hotel dos veces al día. Y no tienen nariz rojas, pero nariz mojadas :-)
Si alguna vez vuelvo a Wasilla, éste será el lugar donde alojarse.
