El hotel es muy bonito y está muy bien ambientado en mitad del canyon. No hay nada más que este hotel en mitad del campo, por lo que hay algunos bichitos: cucarachas voladoras y ratoncillos de campo. Pero están fuera, no en las habitaciones, se ve que echan para matarlos, pero claro es imposible cargarse a toda la fauna del cañón.
Las Habitaciones son amplias y las camas cómodas, pero la habitación es un poco cutre y salchichera. El baño pequeño, pero muy coqueto.
En el restaurante sólo aconsejo el filete de ternera de 19 dolares que estaba de muerte. Lo demás tenía sabores raros que no se podía ni comer.
Tiene una tienda en la que se puede comprar de todo y a buenos precios: leche, bocadillos, fiambres, yogures, galletas...
Los indios navajos que lo atienden eran amables.
- Cameron Trading Post
