Mi novio y yo estuvimos en Derwent House una semana a finales de septiembre y no pudimos salir más contentos. Mi novio fuma, así que queríamos un espacio abierto. La habitación que habíamos reservado no lo tenía y Carol, (la propietaria) nos enseñó todas las habitaciones que estaban disponibles para que pudiésemos elegir. Al final escogimos una habitación con una preciosa galería y un balcón que daba a la piscina.
Es un hotel bastante nuevo y se nota -en el buen sentido- en la decoración. Pero la razón por la que este hotel es tan especial es el staff, que consiguen que nada sea un problema.
Preguntad a Carol, y Jo sobre dónde ir y qué hacer, os darán buenos consejos.
- Derwent Hotel Boutique
