El hotel es pequeño, muy familiar, cercano a buenos restaurantes. La habitación que nos asignaron era bastante pequeña y las camas minúsculas (lamentablemente, a pesar que reservamos cama matrimonial, nos asignaron 2 camas de 1 plaza - o tal vez más pequeñas!!). El baño era pequeño, pero limpio y moderno. El desayuno es común y corriente, con muy poca variedad. No hay jugos naturales, solo jugo de sobre, además de café, te, yogurt líquido, fruta, cereales, galletas, 2 variedades de pan, medias lunas, mermelada, dulce de leche, mantequilla, queso y jamón.
De todos modos, volvería, ya que la verdad, no es mucho el tiempo que pasas en el hotel y Mendoza tiene mucho para recorrer y comer bien.
- Mendoza Hotel Provincial
