Se trata de un hotel sencillo, sin demasiados lujos, pero de muy buen gusto. La habitación es cómoda, tiene un buen espejo para poder vestirse, buena iluminación y está bien ventilada. La cama es confortable, con varias almohadas. El baño tambien está bien iluminado, es limpio y te dan una buena provisión de toallas. El personal, como toda la gente de Mendoza es muy amable. El desayuno es abundante y variado. Volvería
- Hotel Cervantes Mendoza
