La verdad que en el primer momento de que llegamos decidimos quedarmos, nos atendio la dueña Anita "una maestra"con tanta buena onda que nos quedamos sin pensarlo, entramos y nos mostro las habitaciones q estaban en perfectas condiciones,los baños,cocina,terraza.pario de invierno,estar,computadoras con internet.Toda comodidad y amabilidad que uno puede buscar para su viaje,ya que tambien nos encontrabamos serca de todo lo que no nos hizo utilizar el vehiculo para nada, y disfrutar de todo momento a momento.La verdad quedamos muy satisfechos de todo y si volviera no dejaria de ir a ANAMUNDANA. Los pibes de MENDOZA.
