El rancho es muy bonito, la comida es estupenda y es abundante, y los propietarios invitan a todo el mundo a simpáticas competiciones de herradura y charlas fuera junto al fuego fuera de horario. Hay muchos huéspedes de Europa e Inglaterra que alegran el ambiente de bromas de por la noche. La única cosa negativa fueron un par de niños maleducados que se volvieron una molestia en la sala común de la televisión/de juegos. Los padres parece que se olvidan de obligarles a tener ciertos modales y cortesía básica. El rancho tenía una amplia variedad de caballos, incluidos caballos de paso, ¡y la verdad es que dejaban a los grupos montar a medio galope! Alucinante, dados los paseos a caballo restringidos a ir en fila que hemos dado en el resto de los Estados Unidos. No se trata de ira a medio galope sin control, de forma precipitada por la llanura, dejan que los caballos corran sobre arena blanda en los arroyos, que son estrechos y mantienen a los caballos alineados de forma natural sin que se desboquen. Mi marido es principiante y adoró la oportunidad de poder montar como si fuera "un auténtico vaquero". Desafortunadamente el terreno es muy llano (hay una colina cerca) y la hora de camino se puede hacer aburrida contemplando solo cactus. Acabamos de volver de un rancho en el Gila Wilderness de Nuevo Méjico que tenía el más impresionante de los paisajes, cada esquina presentaba un panorama de cañones, ríos, uapitíes y ni una señal de humanidad hasta donde llega la vista. Para tratarse de un ranco cercano a las Vegas, el Stagecoach ranch es sin duda una buena elección para los entusiastas de los caballos, no de las bicis ni del senderismo (no te lo ofrecen).
