He pasado el puente de Diciembre en el hotel Camelot.
A la llegada del hotel nos hicieron ir a otro hotel a por los forfait, a pesar de que era de noche y había una buena nevada en la calle.
La habitación es muy pequeña y apenas nos podíamos mover, teniendo en cuenta que cuando vas a esquiar el equipaje es el doble por la ropa de calle y la de esquiar.
El guardaesquis es lo peor de todo el hotel. Está en el piso -2 y los habitáculos para guardar los esquis tenían humedad y por la mañana las bolsas de los esquis estaban empapadas.
Los desayunos estaban muy bien, abundantes y variados. La limpieza excelente y el personal también. Quizás la calefacción demasiado alta para lo pequeñas que son las habitaciones, a veces tuve que abrir la ventana del calor agobiante que hacía.
Lo mejor es que está pegando a las pistas de Grandvalira, a 30 segundo andando.
Lo peor es que no tiene parking propio y en Pas de la Casa hay otra 365 días al año y los aparcamientos escasean.
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