Solo pasamos una noche pero fue inolvidable. La habitación era amplísima y la cama era como dormir en una nube. El cuerto de baño tenía una bañera que podía quitar todas las fatigas del camino. El anfitrión está a la altura del sitio que regenta y nos ayudó a encontrár el mejor sitio para cenar en Amboise, al llegar el sábado (único día que no sirve cena).
Ni que decir tiene que el desayuno compite con todas las comodidades descritas, croissants recién hechos y mermeladas elaboradas en la casa, brioche y todas las cosas ricas que merece tener un buen desayuno francés.
Sin duda la próxima vez que vayamos estaremos más de una noche.
