En un inicio, había reservado un hotel de los más caros de Rapa Nui, puesto que viajaría con mi hermana, quien es muy exigente y muy poco proclive a adaptarse a la idiosincracia del lugar del destino. Debido a desastres de reprogramaciones de Lan Airlins, empresa que sin el más mínimo respeto me cambió las fechas de vuelo en más de tres oportunidades, debí viajar solo, y por consiguiente decidí buscar otro lugar para alojarme. Decidí reservar Chez Cecilia, habiendome comunicado telefónicamente en dos oportunidades con Cecilia, a quien le solicité alojamiento bajo sólo dos condiciones: habitación sin compartir y baño privado. Prioricé precio y ubicación, a pesar de las duras críticas que encontré en Trip Advisor acerca de la atención y carácter de la Sra Cecilia Cardinali, puesto que mi objetivo era tranquilidad, descanso y descubrir la increíble belleza y lo enigmático de Rapa Nui.
Al llegar al aeropuerto Mataveri, estaban los diversos operadores turísticos y representantes de hoteles esperando a sus huéspedes con los "típicos" collares de flores, muy bonitos aunque un tanto "clichés", menos obviamente Cecilia, a quien encontré yo preguntando (es muy conocida entre la población rapa nui), quien me saludo sin ningún collar de flores para mi, pero con un abrazo y una gran sonrisa de bienvenida. La esperé un rato mientras ella finalizaba negocios propios, y posteriormente me llevo a mi alojamiento, previo pasar por un restaurant a compartir con ella el momento puesto que era mediodía y ella tenía hambre. En ese momento me dí cuenta que Cecilia no era la típica anfitriona de turismo "armado". Cecilia es Rapa Nui, tiene su trabajo y simplemente alquila sus alojamientos, y te ofrece excursiones en los horarios y momentos que ella puede estar libre. Tiene dos lugares, uno cerca del centro de Hanga Roa, donde alquila habitaciones de una casa grande, donde hay baños para compartir, y unos chaléts más alejados, en las inmediaciones del increíble Tahai, donde me alojó a mi, respetando mi deseo de privacidad y baño propio. El lugar, aunque más alejado, es hermoso, con muy lindos jardines llenos de flores, te despierta el canto de gallos de vecinos y te sientes alojado más en una vivienda de quien habita Rapa Nui, que en un lugar creado para turistas. Debido al momento del año, marzo de 2011, y a una semana del tsunami de Japon, estaba sólo en esas cabañas, y todos los días por la mañana, venía Rosita especialmente a prepararme el desayuno, quizás no el desayuno de un hotel internacional, pero si, suficiente para mi: pan, mermelada, un poco de jamón, queso, un jugo, una fruta y cafe y/o leche, mientras que charlaba amigablemente con Rosita, yo desde mi mesa con hermosa vista y ella desde la cocina mientras trabajaba y veía la televisión. Para mi, fue muy cálido y acogedor, sintiendome más un amigo de visita que un turista típico.
El lugar donde se encuentran los chaléts es hermoso, a unos 400 metros del centro ceremonial Tahai, lugar con increíbles Moais y los más hermosos atardeceres de Rapa nui, adonde acuden la mayoría de los visitantes a extasiase con la puesta del sol. Si bien el camino de regreso es algo oscuro de noche, al segundo día comprendés que es súper tranquilo y seguro, a tal punto que dejaba los ventanales y la puerta de mi chalét abierto, sin que nadie fuera a tocar absolutamente nada.
Las excursiones con Cecilia dependen de sus horarios, es uno que debe adaptarse a sus posibilidades, pero bien vale la pena. es amable, y tiene un gran conocimiento de la isla, las costumbres, su historia, no es alguien que ha aprendido solamente la carrera de turismo, sino que ha crecido y vivido en la cultura Rapa Nui, es parte de Rapa Nui, a diferencia de excursiones organizadas netamente turísticas, algunas que llegan al ridículo o actitudes payasescas, que llevan a los turistas disfrazados con plumas y danzas de dudosa verosimilitud que me daban vergüenza ajena.
Mi experiencia es mucho más que satisfactoria, a nivel de las sensaciones y sentimientos que recibí tanto de Cecilia como de la población rapa nui en general es más que un 10, y dejando de lado mi corazón y siendo muy objetivo, no es menos que un 7 u 8, y sin lugar a dudas, la relación con el precio, es definitivamente un 10.
Rapa Nui es un hermoso lugar, una isla con su propia identidad, su etnia e historia, y si bien geopolíticamente es jurisdicción chilena, no tiene ni un ápice de Chile, es un pueblo con identidad propia, que busca el respeto de su idiosincracia y la posibilidad de ser reconocidos sus propios derechos a ser independientes, cho la civilización increíble que en el pasado fue, y que aún persiste en los sentimientos de su verdadera población. Vale la pena llegar y permaneces al menos una semana en Rapa Nui.
