Olviden lo que prometen en su pagina web. La estructura base del hotel es realmente muy buena. Tiene habitaciones muy amplias y cómodas así como las camas y los baños. Sin embargo, la falta de mantenimiento básico disminuye notablemente el confort ademas de darle un aspecto de deterioro y decadencia a todo el conjunto del hotel. Llega a ser deprimente. Vidrios rotos o rajados, falta de pintura, problemas básicos de plomería en el baño y otros ítems que quizás podríamos relevar aunque no corresponda a un hotel de 5 estrellas ni a las fotos del sitio web.
El principal inconveniente que tuvimos fue que pusieron la piscina a reparar justo el día que llegamos. La reparación se trata de una obra de un mes que fue decidida apenas tres días antes de comenzarla, según nos manifestó el gerente, y de la cual no fuimos avisados hasta nuestra primera noche en el hotel. La "solución" ofrecida por el hotel fue de poner a disposición dos buses de condición precaria, apretados y sucios, a las 10 y 14 hs, hacia el Hesperia Playa El Agua. Lo hicimos una sola vez y decidimos que no tenía sentido volverlo a hacer puesto que la playa es mucho peor y por supuesto no es el mismo programa que estar en el hotel de uno, con todas nuestras cosas a disposición y libertad de movimientos. La playa del Hotel es bella pero las reposeras y sombrillas están en bastante mal estado y muy juntas sobre un costadito de la playa. Si le gusta la tranquilidad olvidese. En la playa hay música electrónica todo el día a alto volumen. Sin pileta la estadía se vuelve insostenible.
La otra cuestión es la comida. El restaurante de la playa, Caney, no es a la carte, aunque eso diga la folleteria. Ademas, hay un restaurante buffet para desayuno , almuerzo y cena; y dos que se turnan las noches para abrir (ninguno abre al mediodía). El Fogon Tratoria no tiene nada de Tratoria, la pasta es la misma que sirven en el buffet recalentada en sartén y las mismas salsas. Y por lo que pude ver los demás platos también son los del buffet pero con nombres en el Menú, tipo a la carte. El restaurante Vandelvira requiere pantalón largo en los hombres, lo cual resulta una formalidad bastante risible dado el
contexto. La comida allí es mejor aunque los platos son pequeños y tampoco nada especial. No es fino ni elegante ni rico ni por asomo sublime, solo apariencias. Volviendo al buffet: el pollo al horno de hoy será el pollo deshilachado de mañana y las papas hervidas lo acompañaran en toda su estadía quizás con distintos nombres. Los postres son en general maicena con colorante o cremas. Ni los mozos los recomiendan. Las tortitas de coco son lo mas agradable junto con el helado con salsa de chocolate.
Sobre la limpieza general del hotel puedo decir que vi dos cucarachas, una en el baño y otra en el buffet. La limpieza general es regular y los vasos de la habitación por ejemplo nunca fueron cambiados (estaban usados claro).
Finalmente cuando conseguimos irnos a otro hotel mas honesto, el gerente, Juan, quiso saber las razones por las que nos íbamos. No supo argumentar mas que alegando que la condición del país y que los propietarios son extranjeros. Pero sí estuvo de acuerdo que la publicidad y marketing del hotel en internet esta desactualizada, es decir que nos vendieron gato por liebre.
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