Desde la llegada a Posada Doña Carmen el servicio fue deficiente, las habitaciones no estaban listas, así que tuvimos que dejar nuestras maletas en una habitación y nos ofrecieron un lugar para cambiarnos y poder ir a la playa. El operador turistico que organizó nuestro viaje a Los Roques nos había prometido un alojamiento sencillo, confortable y donde nos sintiéramos como en casa, evidentemente no fue así. Cuando regresamos de la playa, a donde logramos ir cuando conseguimos al coordinador de los paseos por mar -no están incluidos con la posada- nos encontramos que las habitaciones aún no estaban limpias y tuvimos que esperar casi una hora más para lograr bañarnos.
Puedo decir que tuvimos la suerte de, al esperar tranquilos por la habitación, conseguir un cuarto limpio. Muy limpio, y fue un factor de suerte porque una pareja de la que nos hicimos amigos, la paso muy mal en esta misma posada (en la habitación de al lado) puesto que les tocó una cama llena de insectos, un cuarto sucio y lleno de telarañas. Les repito, ese no fue mi caso. Lo que sí me llamó la atención es que colocan una sola sábana, así que si ya reservaron en este lugar les recomiendo que lleven sus propias sábanas, insecticida y juegos de toallas, porque los van a necesitar.
La comida fue otro tema, nos acercamos al comedor (pequeño y caluroso) y unas señoras con poca disposición al servicio y mucha cara de fastidio nos atendieron. A mí me pareció que la comida tenía un aspecto desagradable, así que sencillamente no probé bocado y me retiré sin decir palabra. Para mi sorpresa la Sra encargada de la cocina al día siguiente me reclamó muy groseramente que no probe bocado, eso me molestó bastante y pasé el resto del día refunfuñando. En realidad nosotros debimos haber reclamado por la poca calidad de la comida, cosa que no hicimos para no amargarnos el fin de año, y no al contrario.
Mi recomendación es, si ya tienen reservaciones con este sitio, que pidan solamente el paquete de desayunos y cenen afuera. La posada está bien ubicada y tiene al frente dos pizzerias, donde se come rico y a buen precio y caminando por el pueblo encontraran lugar con vista al mar donde pueden disfrutar de un buen trago. Pasar el menor tiempo posible en este lugar es la mejor solución cuando uno ya llegó allí. El desayuno es repetitivo, siempre huevos revueltos, queso, arepas, panquecas y un jugo, pero no es terrible, así que se deja pasar.
En Los Roques falla mucho la electricidad, y aunque esta posada tiene planta electrica, es bueno saber que los aires acondicionados no funcionan cuando la electricidad la suministra la planta de emergencia de la posada y ademas no tienen ventiladores para los cuartos. Mi novio le cayó simpático a la Sra de la posada -aun no sé como lo logró- y consiguió que nos prestaran un ventilador -bastante sucio, pero funcionaba- con el que logramos pasar relativamente cómodos las noches. Eso sí, la condición que le pusieron fue que no podía dejar ver el ventilador por parte de los otros huespedes, ni siquiera de nuestros amigos de la habitación de al lado, porque no tenian ventiladores para todos y ya estaban pidiendolos.
El último detalle es que para la noche de fin de año esta fue la única posada en todo el pueblo de Gran Roque que no hizo nada especial para celebrar el año nuevo. Nos tocó salir a buscar donde cenar, por supuesto no conseguimos y terminamos comiendo un hot dog en la plaza. Definitivamente este no era mi sueño de pasar el año nuevo en Los Roques.
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