Mi marido y yo reservamos una mini-suite en el hotel para poder recibir a nuestros hijos que viven en la zona de Berkeley. Había mucho sitio para sentarnos los 7 y jugar a juegos de mesa. Nos sentimos lo bastante seguros como para pasear 4 manzanas hacia la Universidad para ir a Fellini para cenar a las 20:30h (una comida deliciosa, por cierto, y muchas opciones vegetarianas). La segunda de las dos noches que pasamos allí, le preguntamos al director si podíamos dejar nuestras pertenencias en la habitación hasta las 14:00h del día siguiente aunque la hora de salida era al mediodía. Le explicamos que íbamos a comer con nuestros hijos y que no teníamos sitio en la camioneta pick-up para ellos y el equipaje. El director no pareció que escuchase lo que le contábamos, se notó que creía que íbamos a estar en la habitación hasta las 14:00h porque dijo que el servicio de limpieza tendría que entrar a las 13:30h, pero sí que nos dejó dejar el hotel a las 14:00h, cosa que agradecimos muchísimo. Sin embargo cuando volvimos de comer a las 13:30h, nuestra llave no funcionaba y nos llevó un poco de tiempo extra reactivarla. El director fue agradable en todo momento. En conjunto el ambiente era muy acogedor, aunque fue un poco frustrante que en realidad el director no escuchase lo que un huésped le estaba diciendo. Y una otra cosa, nos pareció un poco desconcertante que la noche que llegamos no hubiese nadie en recepción. Un hombre vestido de calle y sentado casi oscuras en la zona del desayuno/sala lounge se acercó para registrarnos. Nos pareció algo poco profesional para un Holiday Inn Express.
- Holiday Inn Berkeley
- Berkeley Holiday Inn
