Aunque nos alojamos en el hotel durante la temporada baja (noviembre de 2010), y no tuvimos el placer de comer en su restaurante, realmente disfrutamos de nuestra estancia. El personal era amable, incluyendo la extraña gato de Hemingway en la pequeña tienda de turistas.
El hotel está convenientemente ubicado cerca de la puerta sur de Yosemite. Las habitaciones están muy limpias, con un cuarto de baño privado, cafetera y TV por cable. Disfrutamos de la vista del jardín con algunos árboles pequeños y las milenarias sequoias algunas ardillas curiosas.
Es una maravilla que se trata de un hotel pequeño, en vez de en el hotel más grande un poco hasta la carretera, donde cenamos dos veces. El desayuno durante la temporada baja es sólo una bolsa colgando de su colgado, pero fue suficiente.
Podemos recomendar este hotel.
