Ubicado en la zona de Long Beach con muchos restaurantes y el puerto cerca. En la línea alta de Marriott. Nos dieron una habitación muy grande con enormes ventanales y vistas al puerto, pero al lado de unos ascensores de servicio que funcionaban de día y de noche haciendo bastante ruido, añadido al ruido que entra por la puerta hacen que el descanso sea difícil. Lo mejor las fantásticas camas, super cómodas. Un baño grande pero con pocas amenities para la categoria del hotel. El buffet de desayuno algo escaso y con poca variedad de panes y dulces, eso si, un zumo de naranja muy bueno y aceite de oliva.
Música en directo en el hall, a un volumen excesivamente alto para mi gusto. Tambien conexión wifi gratutita.
Servicio muy amable y dispuesto a resolver cualquier duda.
- Renaissance Long Beach
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