“Mucho ruido y pocas... atenciones”
Hemos estado durante 10 días en este hotel y la verdad es que no puedo ni quiero destacar nada bueno, salvo su excelente ubicación para ser justos (Ocean Drive con la 11th St, junto a la famosa casa de Versace).
Las habitaciones son amplias y modernas pero se echa en falta que sean un poco más acogedoras. El hotel no es muy antiguo, pero tiene algunas manchas en la tapicería y suelo que le dan un aire de dejadez en el tema de la limpieza.
El incesante ruido y la música de Miami Beach se cuela en las habitaciones y no se puede hacer nada, pero eso es parte de Miami sino uno debe elegir destinos más relajados. Ésto no es culpa del Strand.
La piscina, situada en la azotea del edificio principal, tiene excelentes vistas sobre la playa y la ciudad pero es pequeña sobre todo pensando en temporada alta con el hotel lleno. Pero es lo único que nos ofrece The Strand, no hay más que tres edificios contiguos con habitaciones, una piscina, una minirecepción y un "beach club" que consiste en llegar a la playa y que te entreguen dos hamacas y una sombrilla (eso si tienes la suerte de que haga buen tiempo porque el hotel cobrará el correspondiente fee por persona y día, por lo que no es ningún tipo de servicio extra ya que se encargan de cobrarlo con independencia de su utilización).
Mi crítica principal es para la mayoría del personal del hotel, y digo mayoría porque no quiero generalizar ya que hubo algunas de las personas de recepción de las que recibimos un trato excelente (Vanesa fue encantadora por ejemplo). Si vas a un hotel boutique de este tipo en una ciudad cosmopolita como Miami, y además pagas este importe por noche lo mínimo que esperas es recibir un trato excelente, así como una atención cuidada y personalizada. Lo que no esperas es que después de 10 días de estancia te digan que el check-out es a las 11:00h, que como mucho te pueden dejar una hora de cortesía (12:00h) haciéndote un favor superespecial, que si quieres quedarte hasta las 13:00h tienes que pagar 65$ y que para colmo no disponen de ninguna habitación de cortesía para que puedas darte una ducha antes de ir al aeropuerto cuando tu vuelo sale al final del día. Y mientras tratas de explicar que estás acostumbrado a viajar mucho por todo el mundo, que nunca te has encontrado con una situación así y que te parece completamente inaceptable, te encuentras frente a una señorita que finge ser educada pero que no le importa absolutamente nada todo lo que le estás contando, es más casi tienes que estarle agradecido por dejarte 1 hora de cortesía, ah...perdón nos ofreció como opción ducharnos en la ducha al aire libre de la minipiscina porque es la única que tenían disponible (me pregunto qué habrían pensado el resto de personas en la piscina acerca de esto, creo que me viene una palabra a la cabeza... CUTRE). Su otra opción fue decirnos que nos fuéramos a un spa en la calle 5 ó 6, pagándolo de nuestro bolsillo por supuesto... vergonzoso.
Unas veces se acierta y otras no, pero quizás con esta crítica alguien evite cometer nuestro mismo error... dejarnos llevar por el espejismo de las fotos de un supuesto hotel boutique encantador de diseño. Creo que hay muchas fantásticas opciones para alojarse en Miami Beach que seguro serán más satisfactorias que una estancia en el no-boutique-hotel The Strand.
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