El hotel a primera vista parece excelente hasta que entras por la puerta, para empezar el personal de recepción está tan ocupado que parece que te hacen un favor atendiendote. El único personal que te atendien realmente muy bien son las personas que te llevan las maletas. La hora de entrada es a las 15:00 pero da igual que tengan varias habitaciones libres y dejan a todos los clientes en el hall del hotel lo que haga falta, como perros. Además como la hora de salida es a las 11:00 parce que pagas una habitación por horas, como si fuera un motel. El primer día nos dieron una habitación en la primera planta que daba al edificio abandonado de al lado. Aunque la habitación es muy amplia y moderna las sábanas estában rotas por desgaste y cuando te fijabas bien en el mobiliario no estaba muy limpio. Por la noche subimos al último piso que tiene piscina y bar pero a las 22:00 cerraron la parte las hamacas de la piscina y sólo podiamos estar en la parte de la barra (Una pena, por que es lo mejor que tiene el hotel). Bajamos a desayunar al día siguiente a la terraza de la piscina y la sra. que nos atendio casi la debemos la vida por la forma de tratarnos, la pedimos leche caliente y nos trajo un chupito de leche, vamos que no llegaba a un cuarto del vaso como si nos la racionase. El desayuno escaso, pobre y no de muy buena calidad sobretodo el zumo (intragable). Si quieres algo salado o cualquier cosa de un buffet normal tienes que pagar un suplemente, sino sólo tienes tostadas y algo de bolleria. El segundo día a la vuelta del crucero una semana después del primer día de estancia, llegamos a las 10:00 y como hasta las 15:00 no podía entrar nos recomendo la recepcionista que fueramos a la piscina para hacer tiempo (llovía a mares, ese día, había una tormenta tropical). No nos quedo otra que cambiarnos en un baño que tienen en la entrada y marcharnos hasta las 14:00 que depués de quejarnos reiteradamente nos dieron una habitación. Por cierto era domingo y en el hotel eramos poquísimos clientes. La habitación esta vez en el piso 7 era más pequeña pero tenía una pequeña cocina que el frigoríco hacía un ruido ensordecedor por la noche. La luz del baño estaba salida del foco del falso techo, la ducha tenía pelos, y debajo del lavabo había algo derramado en el mueble con las toallas que no sabiamos lo que era. La habitación en general bastante sucia, peor que la anterior. Finalmente por la noche nos desperto la alarma por incendio y tuvimos que salir a la calle corriendo lmientras llovía por que alguien había fumado. Ni nos pidieron disculpas ni nada. Un desastre. Pero lo peor fue cuando nos cargan a la cuenta de la habitación el desayuno que tenemos incluido como si fuera un menu. El camarero de desayuno, se hacía el majo mientras después de vernos desayunar y atendernos nos carga el menu que en recepción sin consultarnos nos cargan inmediatamente a la tarjeta. La recepcionista nos comunica que está arreglado y que no se cargará nada a la tarjeta, cual es nuestra sorpresa cuando llegamos a casa y hay estaba el cargo del menu. Después de 2 emails a la dirección y recepción nos comunica que ha sido un error y nos lo devuelven.
En resumen, TE COBRAN POR TODO LO QUE PUEDEN Y MAS. Las instalacios sucias y el personal se cree superior que los clientes, prepotentes y nada eficentes. No volvería a este hotel jamás ni lo recomendaría a nadie. Además es un hotel lleno de gente que viene a pasar el finde en Miami de fiesta y por la noche montan escandalo como lo de la alarma de fuego.
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