Fuimos por último minuto el fin memorial del día, los dueños son muy acogedores y la habitación en la que nos alojamos estaba muy bien y bien cuidada. Además nos permitieron dejar nuestro coche al día siguiente toda para poder explorar la ciudad y ve a la playa (todo estaba a poca distancia andando). Para el desayuno había Grand Marnier tostadas francesas, bastante increíble.
